28 septiembre, 2006

Taper

Algunos sí veían lo que pasaba y se rehusaban a vivir dentro de un taper. Como el portero del edificio donde vivíamos, que le avisó a mi vieja que había venido el ejército a preguntar por nosotros. Sin volver a poner un pie en el departamento, mi viejo se escondió y tuvo que rajar vía Brasil, un mes y medio sin comunicarse con mi vieja. Nosotras nos fuimos a lo de la abuela, y cuando fue oportuno salimos volando.
Volvimos en el ’82. Yo tenía siete años. El nene, que casi se queda en la aduana porque para los milicos no era argentino, tenía dos.
Años después, una psicóloga me dijo que lo mío era bastante común entre los hijos de exiliados. Su explicación fue que la impunidad hace estragos también a ese nivel. Al final todos los milicos, sobre todo los más importantes, andan sueltos por ahí, te los podés cruzar en un colectivo o en un ascensor sin darte cuenta. Da miedito. Si yo iba caminando y alguien caminaba a mi lado, o detrás de mí más de dos pasos, yo empezaba a transpirar. Miraba de reojo. Estaba segura que me estaban siguiendo. Cruzaba de vereda o daba la vuelta manzana, aunque me alejara de mi recorrido. O caminaba más lento para que la otra persona me pasara. La cosa es que después de esa charla dejé sentirme perseguida en la calle y dejé de llegar tarde por ese motivo.
Si López desapareció es porque hay impunidad, y los milicos tienen todavía algunas sartenes y algunos mangos. Y porque aunque este gobierno descuelgue cuadros, lo cual también está bien, no alcanza para nada.
Si un funcionario dice que López se perdió porque tiene estrés o que en realidad está de visita en lo de una tía, entonces es un hijo de puta al que no le interesa nada la vida de López.
Si un simple mortal lo dice, eso demuestra que hay muchos que todavía hay muchos que viven adentro de un taper.
Si te importa la vida de López, si te importa que nadie más se sienta perseguido en la calle, si te importa que devuelvan la identidad de todos los niños y niñas apropiados... entonces, todavía hay que pelear para que se haga justicia, y no es cierto que es cosa del pasado. Y no porque un ejercicio de memoria. Sino porque todavía sigue pasando.

Me encontré con este Es decir. Repito: porque todavía sigue pasando.

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